Caminos separados

Reprimimos sentimientos, luego, nos volvemos esclavos de ellos; nos protegemos de que nos hieran, luego, nos autoflagelamos; creamos una realidad, luego, nos volvemos víctimas de ella. Así va y viene nuestra joven vida emocional, ¿no? Y al final, el ‘show’ continúa, y sólo los recuerdos quedan… sólo algunos.

Algunas situaciones y personas nos enriquecen, nos impulsan a ser mejores, otras nos quiebran y nos hacen cuestionar nuestro rumbo. Estos contrastes son una dicotomía inexorable de la vida, no hay manera de vivir el primero escapando del segundo; evitar los riesgos sólo equivale a renunciar a la posibilidad de experimentar el gran grueso de emociones que como seres humanos somos capaces de sentir. Experimentar dolor, reconocerlo y aceptarlo, enfrentarte a tus miedos y combatir tus ansiedades es lo que te permite volverte más fuerte. Nadie, absolutamente nadie, sale airoso de situaciones difíciles más débil, cosa que sí ocurre cuando les huimos o nos negamos a vivirlas. Todo intento de escapar de ellas, boom! Backfires.

2018 me recibió con un romance efímero que venía solapándose desde finales de 2017. Era una de esas situaciones que desde el primer día crees porfiadamente poder manejar, en especial porque crees haber delimitado ciertos márgenes y estar en modo control de daños. Pero todos, siempre, subestimamos el poder de un tercero para descalabrarte toda esa ilusión de control. Así fue, sin más ni menos, la embestida irrefragable de unos besos, sexo, magnetismo y pasiones prohibidas que cambiarían todo y nada a la vez.

Te exalta, te confunde, te emociona, te golpea; te desbarajusta y te lleva a cuestionar dónde estás, dónde quieres estar y con quién quieres estar. Alteran, pasajeramente, un status quo emocional que considerabas, hasta el momento, incorruptible. Paralelamente, ese estado de las cosas se mantiene intacto en la superficie, en la periferia nada cambia, la racionalidad golpea más fuerte como contrapeso y se adueña nuevamente de la realidad. Simple, los rumbos ya están trazados.

¿Nunca te ha provocado hacer algo y sencillamente lo haces sin importar las consecuencias?”, sí, culpable…

 

…hasta que te encuentras en la posición de ser el único sumergido en las consecuencias.

Pero no importa. Siempre nos queda una última previsión, la que hemos tenido desde el inicio de los tiempos: hacer de tripas corazón.

Somos el reflejo de lo que escogemos. Ya sea una prenda de vestir, una cena, una carrera o una persona. El único culpable del fracaso o éxito de ello eres tú. A veces todo lo que has deseado tener está justo al final de esa zona de confort de la cual tienes miedo de arriesgar todo lo seguro por salir a lo desconocido; a veces el deseo puede ser espejo de un simple impulso de escapar de lo conocido para luego resbalar y hundirse en el barranco. Decisiones.

Para él no había decisión que tomar, nada cambiaba; yo sí tomé la mía. El tiempo comenzó a escaparse, casi en cámara lenta, subsumido en recuerdos que con él se desvanecen, mientras el compás, estrellado en una realidad que ya conocía y había decidido ignorar, se alinea nuevamente. Ese momento, al final de una trayectoria difícil, cuando ya te sientes preparado para cerrar la circunferencia; justo allí, te detienes, sobre un ciclo próximo a concluir: closure. La capacidad humana para la adaptación y renovación es increíble. No sabemos qué tan capaces somos hasta que las circunstancias nos obligan a traer hacia delante esa fortaleza escondida de levantarnos un día con la madurez suficiente como para enfrentarnos a una historia inconclusa suspendida en alguna clandestinidad dentro de nosotros…

 

Y ponerle fin.

 

Lo que necesitaba era un hombre fuerte, y en eso me convertí.

11 thoughts on “Caminos separados

  1. El miedo no cierra los caminos, todo lo contrario. Cada situación y cada persona que se pasea por nuestro camino aporta, bien o mal, pero algo queda. Volamos en una incierta vida.
    Es un texto quizás un poco curvo, pero te atrapa cuando comienza a agarrae vuelo. Vas por buen camino, el que tu decidiste.

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  2. Creo fielmente que experiencias como estas, en el momento quizás nos tumban, pero solo son lecciones para prepararnos, para hacernos más fuertes, más astutos… No más insensibles, hay una gran diferencia en ser fuerte y tomar la decisión de no demostrar nuestros sentimientos por “miedo al dolor”. Así como muy elocuentemente lo dices, lo seres humanos estamos destinados a sentir, es ese sentir el que nos hace auténticos, es ese sentir el que nos hace personas. Gracias por compartir tu experiencia, excelente!

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  3. La vida es un compendio de decisiones que marcan paso a paso quienes somos, a veces elegimos bien, a veces nos equivocamos, sin embargo lo importante es adquirir toda esa experiencia para ser mejores. Me encantó tu final, identificadisímo. ¡En hora buena!

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    1. Alfie ❤️ Me contenta que te haya gustado. A ese final llegamos todos, en algún momento, cuando asimilamos cada una de las razones que nos llevó a él.

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  4. Me gustó mucho. Me sentí identificado en varios puntos: a diferencia de mi te arriesgas, yo, por mi parte, siempre trato de no mostrar sentimientos y afecto en público, trato de ser lo más comedido posible y ser “natural” gracias a mis expresividad constante. Tu historia, parecida a la mía, hace que tenga una conexión y comprenda de manera fácil lo que quieres expresar. Quizá la utilización de ciertos términos o frases tiendan a confundir un poco, pero creo que cualquiera con un mínimo de comprensión lectora pueda retomar el hilo rápidamente.

    Una vez más, muy bueno tu post, me han dicho que sirve de catarsis para estos casos, y se necesita de valor para hacerlo. Ya con expresar de algún u otra forma lo que sentiste/sientes es admirable.

    Estaré esperando el próximo.

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    1. My dear Abdul. Gracias por tomarte tu tiempo de leerlo, estoy seguro que esa vena intensa la compartimos empezando porque somos (o seremos) colegas.

      Trato de usar lenguaje simplificado para facilitar asimilar cada una de las imágenes e ideas que quiero transmitir, porque a fin de cuentas, a todos nos ha pasado, una, dos, veinte veces…

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  5. La verdad es que me encantó y me siento identificada totalmente. Lo bueno es que cada momento de vulnerabilidad nos ayuda a evolucionar y crear la mejor versión de nosotros mismos.

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  6. Muy real. Me sentí identificada en varias líneas. Dibujas lo que muchos atravesamos, y tus palabras finales son muy acertadas, uno debe adaptarse y convertirse en esa persona fuerte, tu propio apoyo. Cada etapa de tu vida demanda una versión diferente de ti, una versión mejorada. ¡Sigue adelante!

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