Caminos separados II: Closure

Era el sábado 31 de marzo de 2018, pasadas las cinco de la tarde, cuando el Getaway Car había llegado a su destino final. No llegó lejos, bien sabido desde el comienzo, pero ya no era un secreto que las huellas habían quedado (re)marcadas durante todo su recorrido.

El día anterior, sin embargo, coincidimos para vernos por última vez. Más de dos meses sin ningún tipo de contacto se fundieron quizás en ese singular encuentro; por un lado, yo me encontraba en una posición mucho más serena para enfrentarlo, y por el otro, volver a ver esa cara y escuchar esa voz revolvió hasta el último rincón.

No pensé que te volvería a ver. —me dijo.

No planeaba irme de Venezuela sin cerrar, como hombres adultos que somos, lo que quedó en el aire. —le respondí.

Y por supuesto que no iba a dejar de hacerlo, no quería repetir errores del pasado, y tenía que sacarme la bala de alguna manera sin desangrarme en el proceso.

No es mi intención ahondar en detalles de la conversación que tuvimos.

Al momento de despedirnos, un abrazo amistoso fue suficiente. Luego, cuando creo haber terminado y cerrado ya ese capítulo efímero aunque intenso de mi vida, sin hard feelings, me entrega una carta que había cargado guardada todo el rato; una pequeña parte de él para que se fuera conmigo, un souvenir.

Toma, esto es para ti. Guárdala, bótala, es tuya y haz con ella lo que mejor te parezca porque es una tontería y ya prácticamente todo lo hablamos.

El abrazo amistoso quedó mezquinamente corto. Un segundo y último abrazo, más apretado, más duradero, más intenso, congeló el tiempo y nuestros mundos por varios segundos; éramos él y yo, mientras una seca realidad cobraba fuerza nuevamente y nos dividía. Y lo solté. <I have hugged you for the last time.>

Pero es mentira que todo se habló. Al menos no como se debía. Algunas cosas quedaron inconclusas y otras se dieron por supuestas. Da igual, no importa ya.

Tampoco entraré en detalles sobre el contenido de la carta, ya que no viene al caso.

Volvamos al sábado, entonces. Esa tarde tenía una cita con una de mis viejas amigas del colegio, quien semanas atrás había contraido matricidio y yo fui testigo en primera fila. Me invitaron a merendar y cenar esa tarde para despedirme, y en el camino a Las Mercedes me preguntan si pasar primero por Franca o Makao. Makao —respondí de inmediato, sin siquiera considerarlo mucho, recientemente había conocido el lugar y me había dejado una impresión bastante agradable como para volver por un postre y así re-alimentar mi gordito espiritual.

~ ‘X’ marks the spot, where we fell apart ~

Llegamos. Ordenamos. El lugar, para variar, estaba atiborrado de gente como todo fin de semana de quincena. Nos sentamos y empezamos a hacer una recapitulación de nuestras vidas desde sexto grado hasta que…

~ I knew it from the first, old-fashioned, we were cursed ~

Lo vi, periféricamente, pasar por mi lado para sentarse, con su novio, en la mesa justo detrás de mí.

~ It hit you like a shot, gunshot to the heart ~

Seguramente un tiro de escopeta a quemarropa directo al miocardio habría dolido menos. Recuerdo que perdí la concentración y el hilo de lo que estaba diciendo, mi gordito espiritual perdió el apetito ipso facto frente a una divina crepe de nutella y helado que llevaba por la mitad, y aunque no sé si lo supe disimular, recurrí al último de mis recursos: improvisar.

Pero no. Mi mente calculadora inmediatamente proyectó tres escenarios con sus posibles resultados, así que fue todo menos improvisación: el primero, el cínico, acercarme a saludarlos, con una pizca malintencionada para generar tensión e incomodidad, pero ese no era yo; el segundo, el chill, fingir demencia, continuar mi conversación y hacer como si nada pasaba, pero ese tampoco era yo, y el tercero, el Getaway Car, recoger mis cosas, levantarme e irme…

Ése sí era yo.

~ I left you in a motel bar,

put the money in a bag and I stole the keys,

that was the last time you ever saw me ~

Y esa era exactamente la imagen que el universo se encargó de que me grabara: de cientos de miles de locales y cafés en Caracas, convergemos el mismo día y a la misma hora, en mesas contiguas, yo a tan sólo dos días de dejar la ciudad y un día inmediatamente después de haberme reencontrado con él, en principio, por última vez, para reafirmar que yo sólo era el odd man out, el sobrante, y así convencerme de tomar la decisión de levantarme e irme. Ellos dos juntos, felices, mientras yo huía en mi Getaway Car, es la imagen que el destino quería que me llevara de él. Yo me iba a iniciar una nueva vida, fuera de Venezuela, y él formaba parte del último eslabón de la vida que yo dejaba allá. <I have loved you for the last time.>

Esa fue la última vez que lo vi.

Ese fue el final feliz del cuento.

Esos, ahora sí, son caminos separados.

10 thoughts on “Caminos separados II: Closure

  1. Hay varias cosas que me encantaron de este post:

    1. Que sea una continuación de otro, porque sugiere que te tomaste el tiempo de hacer el closure. No hay nada mejor que la racionalidad para enfrentar situaciones difíciles.
    2. Como vas compaginando la historia con la canción, que vino, como anillo al dedo.
    3. Esta frase: “Seguramente un tiro de escopeta a quemarropa directo al miocardio habría dolido menos”.
    4. Que colorín colorado este cuento se haya terminado.

    Estoy orgullosa de ti, no solo por estas palabras sino por todo lo que has enfrentado.

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  2. Que buen paralelismo hiciste con la cancion, fue inevitable ir cantandola mientras te leia jajajajdkgkd.

    Que bonito debe ser tener a alguien que se tome la molestia de escribir cosas lindas para o por ti. No cambies eso. Gracias por compartir tu closure, me inspiras a escribir el mio.

    Liked by 1 person

  3. Esta vez la casualidad fue lo más conveniente. Creo que fue la mejor manera de cerrar definitivamente ese ciclo tóxico.
    Además, Leyéndote logré visualizar todo, incluido getaway car. Congrats!

    PD: Luego me viste y empezó a sonar “I did something bad”

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    1. JAJAJA. My little herma! No fue en lo absoluto casualidad, tampoco una experiencia tóxica. Fue lo que fue. I don’t regret it one bit ’cause he had it coming.

      Also… They say I did something bad, but why’s it feel so good?

      Te extraño.

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  4. No tengo que decir lo que estoy segura que ya sabes… Este es el camino correcto, tú camino y en el que no podías estar en otro momento si no ahora.

    La comparación que haces con la canción es muy certera incluso a pesar de que para mi, solo “escapaste” de un momento incómodo. Porque de lo que realmente escapa todo el mundo, que es justamentente cerrar el libro, tú mas bien optaste por no tomar ninguna getaway car y afrontarlo. Incluso le colocaste final para poder guardarlo en la biblioteca y anexarlo a tus bitácoras, las reseñas que siempre te van a recordar porqué al pasar de los años, eres como eres.

    Profundamente identificada con cada una de tus palabras y espero sinceramente que en este camino que estas construyendo, no tengas que volver a sentir la necesidad de tomar un getaway car.

    Te quiero 💕

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    1. Mi Grabi! Gracias un millón por esas palabras. Al final, son nuestras decisiones las que definen quienes somos, no?

      Nos vemos muy pronto. Te quiero!

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